“El jueves encontramos restos óseos humanos al excavar en la estancia LaAnita, ahora hay que confirmar si son de alguno de los 1500 peones fusilados y arrojados a fosas comunes por tropas nacionales durante la huelga realiza de 1921 en Santa Cruz”, dice Luis Milton Ibarra Philemon, desde Calafate.
Las fosas comunes se halla sobre la ruta provincial 15, a 40 kilómetros de El Calafate. Ibarra Philemon, también director del Archivo Histórico de la ciudad, indica que la masacre fue realizada por ejército, enviado por el gobierno de Hipólito Yrigoyen .


Preservación de la memoria.
Desde 2006, la Comisión trabaja en la preservación de la memoria de la
matanza, cuida el lugar donde se halla un monolito levantado en 1996, investigan
documentos y realizan actos en su memoria. Tras difundir el tema e insistir ante
autoridades nacionales y provinciales, un equipo de investigadores de la
Universidad Nacional de la Patagonia Austral empezó, junto a la comisión a investigar y cavar en la zona.
En tanto, Patricio Iacaruso, de la estancia La Anita, quien se reune con
los investigadores y el municipio, declaró que la firma cederá el predio donde
se hallaron los restos para que sea un sitio público que recuerde la memoria de
los caídos.
“Ese sitio había sido descatado, pero yo tenía testimonios y datos de
que podría hallarse algo ahí”, dice Ibarra Philemon, un comprometido militante
de la memoria que atesora documentos, fotografías y relatos sobre el suceso.Ayer Carta Abierta, periódico de Calafate, publicó fotos de los hallazgos.
En la búsqueda trabajaron Juan Bautista Belardi, Alejandro Sunico, Flavia Carballo Marina, Ibarra Philemon,
Ramón Torres Molina (director del Archivo Nacional de la Memoria) y Carlos
Cobelo, de la comisión calafatense.
“Ahora se realizará el estudio de los
restos y se elevará un informe. También tienen materiales para datar, como
restos de maderas. Ellos decidiran como seguimos”, dice Ibarra Philemon.
Sobre la identidad de los
fusilados, el investigador y colaborador de Bayer, el médico comodorense
Roberto Suárez Samper, señalaba en una nota de 2008: "Empleaban peones sin
familia para ahorrar, muchos ni tenían documentos y en el caso de los chilenos
la mayoría no sabía leer y había perdido contacto con sus parientes. Por esa
razón se estima que no hubo reclamos de los familiares por los fusilados, lo que
permitiría abrir causas por los crímenes. Sólo se hallaron algunos
parientes".
"Los restos hallados no eran de un único cuerpo", dice Ibarra Philemon. "Aparecieron en distintos lugares y a
distintas profundidades. “A 10 metros algunos, a medio metro una vértebra y a
unos 80 centímetros hallé un fragmento de costilla”, relata. Sobre la profundidad en la que estaban, señala que “a un metro y 7
centímetros, y de ahí para abajo”.
“Excarve cerca de un montón de piedras que no
estaban colocadas en forma natural. Tras quitar las rocas y palear, a medio metro
apareció una vértebra, se la llevé a los
arqueólogos, la guardaron y seguí buscando hasta chocar con una piedra,
entonces hallé pedacitos de madera y huesos, también encontré el
fragmento de una costilla, y un bulto que al limpiarlo se ve que era una orbita
ocular”. recuerda emocionado el hombre que desde hace años milita por la memoria de esos fusilados.
"Los arqueólogos, limpiaron el lugar,
despejaron la tierra y sacaron muestras , hasta que descubrimos algo que era unaa
nariz. Entonces se dio por terminado el trabajo, para seguir luego con el
análisis. Ahora hay mucho por hacer, esto recién comienza”, sostiene Ibarra Philemon, quien tambiés es director del Archivo Histórico del Calafate.