No
dudaba en abalanzársele al buque que sea. Así, sin el menor respeto
salían al cruce de las flotas más numerosas y equipadas. Le caían
al abordaje entre el griterío y la sorpresa, esgrimiendo a
machetazos el espanto. En esa desenfrenada avalancha de rudimentarios
fantasmas guaraníes y guachos limpiaban a la marinería porteña,
paraguaya o portuguesa que se arriesgara a entrar al territorio de
los Pueblos Libres..... (leer)
Lo
que nos faltaba, ahora empieza a destaparse aún más eso de que
entre nuestros tan elegantes y erguidos granaderos, tan de oro y
gorros, había guaraníes cobrizos y no tan altos. Sólo los
baquianos de la historia, tantas veces silenciados, y los almidonados
académicos que silenciaron a los anteriores, manejan esa verdad tan
ofendible a la presunción de que no corre sangre originaria por la
sangre de nuestro pueblo. Abucú fue oficial de San Martín,
Andresito y Artigas, tomaaa... (leer)
ARCHIVOS: El
27 de junio de 2001, Herminia Severini, madre de Adriana (asesinada
por la represión en enero del 77), vino a un encuentro de Redacción 2.
Paseaba entre los bancos su sonrisa y ética de su lucha. Todo fue muy informal, emotivo y profundo. Los pib@s se encontraban con una protagonis de la historia argentina. Parecía una abuela más, les contó el origen de los pañuelos blancos, pero también le dejó recomendaciones para cuidarse del frío.
Ahora, el cuerpo de Herminia cedió ante tanto andar, pero revive su memoria en muchos chic@s que la conocieron y mimaron. Luciano y Mariela, ayudantes de cátedra subieron esta foto que se tomaron ese día en el aula. En tanto, alumnas que armaron una crónica de la visita y la subieron al blog, hoy también son ayudante de cátedra y dejaron su testimonio de esa mañana, y se pueden leer acá: Visita de Herminia -
Por siempre luchadora
Recorren
unos 360 kilómetros para llegar a Tucumán. Son unas 1.500 personas
que caminan paralelo a la actual ruta 34. Hoy se festeja la gesta
entre histerias patrioteras y elegantes uniformes de época, pero en
aquel 23 de agosto de 1812 el célebre éxodo jujeño fue cosa de los
más humildes.
Casi
en igual número, los otros, los más acomodados, tienen mucho por
perder y se refugian en fincas rurales o se quedan, porque confían
más en las tropas realistas que en esos revolucionarios mal vestidos
y peor armados. La sociedad jujeña se desgrana y los intereses de
clases aparecen. (Leer texto)
Feriado,
ofrenda floral y discurso, monumento a caballo y uniforme militar.
Así lo quisieron eternizar, pero José de San Martín incomodó a
los intereses porteños y a los historiadores que debieron vestirlo
de “Santo de la Espada”. Pero era el que armó un Ejército
Libertador y no invasor, el que dejó plantado a las miserables
políticas porteñas quequerían un país chico y centralizado.
La
gesta del correntino parece resumirse en los consejos a su nieta, en
nombrarlo “Padre de la Patria”, en el tibio neutral que no se
metió en guerras civiles que definían el proyecto político. Hizo
falta mucha mentira y ocultamiento para que brillase como militar, no
como político ético, había que licuarlo para mostrarlo
políticamente correcto y de bronce, no de esa tierra colorada en la
que se crió. (Leer texto)